About this blog

This blog is created for academic purposes to show the situation in Colombia to the world

viernes, 23 de mayo de 2014

Derechos de papel y una discrimincación real




Tal como lo denuncia Helena Alviar García, en Colombia además de los decretos que reiteran los derechos de la mujer a la intimidad y a la no discriminación suscritos por el país en diversos tratados internacionales, no existen mecanismos más creativos que contribuyan a la defensa de los mismos. Prueba de esto fue la encuesta del departamento administrativo nacional de estadística DANE en la cual se refleja que un 48 por ciento de las hijas de familias colombianas tienen menos libertad que los hijos varones en la familia. Por su parte, un 33 por ciento de los encuestados se ha sentido obligada a atender a sus hermanos varones y 43.7 por ciento son educadas para hacer las tareas de la casa (mientras sus hermanos no). Lo anterior solo nos dice que sigue latente, y de manera camuflada, el desamparo que sufre la mujer.

En un encuentro con gobernadores y alcaldes el presidente Juan Manuel Santos afirmó que a pesar de que en la política formal "el Estado colombiano está a la vanguardia en términos de igualdad a la mujer", aún hace falta avanzar en temas más informales como las costumbres cotidianas de los colombianos. Es decir que, hombres y en especial mujeres, estamos deambulando por la vida, juzgando de una manera infame por ejemplo que las mujeres son culpables de su maltrato, de sus abusos, o pensando aun que debemos ser sumisas y recatadas, o que estamos hechas únicamente para laborar en los oficios del hogar sin detenernos a pensar si este tipo de prejuicios nos ayudan a avanzar hacia una verdadera equidad de género. Erradamente seguimos con un pensamiento retrogrado y con gran falta de reflexión.

Retomando un caso que demuestra la incompetencia y la falta de interés por el respeto y el cumplimiento a los derechos de las mujeres es del de Angélica Bello, defensora de derechos humanos, abusada sexualmente por dos miembros de grupos paramilitares. No tuvo un avance en cuanto a su denuncia. Tuvo que llevar el RUT, un documento de la cámara de comercio y unas cartas de recomendación para demostrar que es defensora de derechos humanos pero ni siquiera la llamaron a hacer un retrato hablado del victimario. Y su más desconcertante final, donde no se sabe si murió en un intento suicida o si fue asesinada por la cobarde mafia de este país.
Otro suceso es el de la bogotana Diana Gamboa quien fue abusada sexualmente en un bus de Transmilenio y después de presentar una denuncia formal, su agresor fue detenido hasta las 9 de la mañana del día siguiente por el hecho de que la víctima no es menor de edad y porque no sufrió un acceso carnal violento. Se concluye que no hay una preocupación por sucesos cotidianos de discriminación y abuso hacia la mujer.

También hay una fuerte discriminación en ámbitos laborales donde, según cifras del Dane 61% de los hombres afirman que las mujeres deberían trabajar en tareas propias de su sexo como enfermería, trabajos domésticos o cuidados de los niños, un 27% piensa que ellas no tienen capacidad para altos cargos y un 36% piensa que es normal que los hombres ganen más dinero que las mujeres. Ni que decir del comentario machista que ronda entre los hombres en el cual afirman que las mujeres solo podemos llegar a tener altos cargos si no tenemos relaciones sexuales con el jefe. Pensamientos que lamentar.

Aunque los políticos o entes se esfuercen por hacer ver que hay leyes o se realizan labores en pro de la defensa de los derechos de la mujer, aún falta demasiado para que esto pase del papel a la realidad, la secretaría de la mujer y el gobierno deberían implementar sanciones ejemplares a quienes vulneren los derechos y la intimidad de las mujeres, además efectuar campañas mejor estructuradas y con un mayor alcance de la población, para lograr llegar a un mayor número de colombianos.
Muy a pesar de que La secretaria de la mujer hace jornadas de sensibilización y de fomento de educación para la igualdad y la equidad de género. No es una implementación suficiente e idónea que llegue al número de población necesaria para iniciar un verdadero cambio social y una verdadera culturización para que cada colombiano acepte las libertades que le corresponden a cada mujer y para que comiencen a eliminarse las secuelas que ha tenido el pensamiento retrogrado. Prueba de lo anterior es el hecho de que según las cifras de la  misma sólo 221 mujeres han recibido atención psicosocial y existe 46720 casos de mujeres agredidas. Secretaria Definitivamente hay que tomar acciones contundentes porque si al estado del plato a la boca se le cae la sopa, las mujeres tenemos que ir del dicho al hecho por nuestros derechos.


lunes, 12 de mayo de 2014

párrafo final

Helena Alviar denunció que no existen mecanismos certeros que defiendan los derechos a la intimidad y la no discriminación de la mujer, esto se refuerza con hechos frustrantes y decepcionantes como los sucedidos a Angélica Bello y Diana Gamboa. Aunque los políticos o entes se esfuercen por hacer ver que hay leyes o se realizan labores en pro de la defensa de la mujer, aún falta demasiado para que esto pase del papel a la realidad, la secretaría de la mujer y el gobierno deberían implementar sanciones ejemplares a quienes vulneren los derechos y la intimidad de las mujeres, además efectuar campañas mejor estructuradas y con un mayor alcance, para lograr llegar a un mayor número de colombianos.

jueves, 1 de mayo de 2014

Derechos de Papel y Discriminación Real

Tal como lo denuncia Helena Alviar García, en Colombia además de los decretos que reiteran los derechos de la mujer a la intimidad y a la no discriminación suscritos por el país en diversos tratados internacionales, no existen mecanismos más creativos que contribuyan a la defensa de los mismos. Prueba de esto fue la encuesta del departamento administrativo nacional de estadística Dane en la cual se refleja que un 48 por ciento de las hijas de familias colombianas tienen menos libertad que los hijos varones en la familia. Por su parte, un 33 por ciento de los encuestados se ha sentido obligada a atender a sus hermanos varones y 43.7 por ciento son educadas para hacer las tareas de la casa (mientras sus hermanos no). Lo anterior solo nos dice que sigue latente, y de manera camuflada, el desamparo que sufre la mujer.



En un encuentro con gobernadores y alcaldes el presidente Juan Manuel Santos afirmó que a pesar de que en la política formal "el Estado colombiano está a la vanguardia en términos de igualdad a la mujer", aún hace falta avanzar en temas más informales como las costumbres cotidianas de los colombianos. Es decir que, hombres y en especial mujeres, estamos deambulando por la vida, juzgando de una manera infame por ejemplo que las mujeres son culpables de su maltrato, de sus abusos, o pensando aun que debemos ser sumisas y recatadas, o que estamos hechas únicamente para laborar en los oficios del hogar sin detenernos a pensar si este tipo de prejuicios nos ayudan a avanzar hacia una verdadera equidad de género. Erradamente seguimos con un pensamiento retrogrado y con gran falta de reflexión.




Retomando un caso que demuestra la incompetencia y la falta de interés por el respeto y el cumplimiento a los derechos de las mujeres es del de Angélica Bello, defensora de derechos humanos, abusada sexualmente por dos miembros de grupos paramilitares. No tuvo un avance en cuanto a su denuncia. Tuvo que llevar el RUT, un documento de la cámara de comercio y unas cartas de recomendación para demostrar que es defensora de derechos humanos pero ni siquiera la llamaron a hacer un retrato hablado del victimario. Y su más desconcertante final, donde no se sabe si murió en un intento suicida o si fue asesinada por la cobarde mafia de este país.  




Otro suceso es el de la bogotana Diana Gamboa quien fue abusada sexualmente en un bus de Transmilenio y después de presentar una denuncia formal, su agresor fue detenido hasta las 9 de la mañana del día siguiente por el hecho de que la víctima no es menor de edad y porque no sufrió un acceso carnal violento. Se concluye que no hay una preocupación por sucesos cotidianos de discriminación y abuso hacia la mujer. Por otro lado, hablar de la inequidad laboral.




Muy a pesar de que La secretaria de la mujer hace jornadas de sensibilización y de fomento de educación para la igualdad y la equidad de género. No es una implementación suficiente e idónea que llegue al número de población necesaria para iniciar un verdadero cambio social y una verdadera culturización para que cada colombiano acepte las libertades que le corresponden a cada mujer y para que comiencen a eliminarse las secuelas que ha tenido el pensamiento retrogrado. Definitivamente hay que tomar acciones contundentes porque si al estado del plato a la boca se le cae la sopa, las mujeres tenemos que ir del dicho al hecho por nuestros derechos.

lunes, 21 de abril de 2014

Tendencias de la opinión

Las principales líderes de opinión en el país piensan que las mujeres deben sobresalir en el ámbito profesional, sin embargo, opinan que deberían conservar el comportamiento recatado y seguir bajo el modelo de ser una dama. 

martes, 8 de abril de 2014

Aproximación a la tesis

TEMA: Discriminación a la mujer en el hogar

Tal como lo denuncia Helena Alviar García, en Colombia además de los decretos que reiteran los derechos de la mujer a la intimidad y a la no discriminación suscritos por el país en diversos tratados internacionales, no existen mecanismos más creativos que contribuyan a la defensa de los mismos. Prueba de esto fue la encuesta del departamento administrativo nacional de estadística DANE en la cual se refleja que un 48 por ciento de las hijas de familias colombianas tienen menos libertad que los hijos varones en la familia. Por su parte, un 33 por ciento de los encuestados se ha sentido obligada a atender a sus hermanos varones y 43.7 por ciento son educadas para hacer las tareas de la casa (mientras sus hermanos no). Lo anterior solo nos dice que sigue latente, y de manera camuflada, el desamparo que sufre la mujer frente a la defensa de su derecho a la intimidad y la no discriminación.